Masajes
El masaje es una experiencia interior donde el tiempo vuela tanto para quien recibe el masaje como para quien lo dá. Al comenzar una sesión el paciente y su bienestar se convierten en mi prioridad, llevándome a un estado meditativo de profunda entrega y silencio interior. Doy y recibo. De esta manera todos mis sentidos están atentos a lo que cada persona necesita. Lo que su cuerpo físico habla. Y simplemente lo guío para que encuentre la forma de relajarse. Porque confío en que la capacidad de “autocuración” se encuentra en cada uno de nosotros.
Las primeras influencias que tuve vienen de Tailandia y su estrecha relación con el budismo, donde la aplicación del masaje se considera una forma de práctica meditativa. De esta manera, el masaje tradicional tailandés se convierte en una aplicación práctica de los cuatro estados sublimes del alma, que, según el budismo son necesarios para alcanzar la felicidad: Metta: amor, deseo de hacer a otros felices y generosidad Karuna: compasión con los que sufren y el deseo de aliviar sus sufrimientos. Mudita: alegría y regocijo con los que tienen buena fortuna. Upekkha: ecuanimidad, deseo de ayudar a las personas sin prejuicios ni preferencias.








